Octubre 19, 2026 Destacado

Lectio de la semana

Lunes 2 de noviembre

Jn 11, 17-27

Motivación

Hoy recordamos  y hacemos oración por  Todos los Fieles difuntos, todos nuestros seres queridos que han fallecido y que están esperando la Vida que solo el Padre nos puede dar.

Lectura

Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará.»  Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día. Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?» Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»

Preguntas

¿Qué me anuncia el Evangelio de hoy?
¿Cómo está mi confianza en que la resurrección del Señor nos abrió el camino a mi propia resurrección?
¿Cómo le pido al Señor por mis familiares difuntos?

 

 

Martes 3 de noviembre

Lc 14,1. 15-24

Motivación

El Señor hoy nos llama participar de Su banquete, de Su Palabra y de Su Amor, El llamado es hoy, no necesitamos  ser perfectos, solo aceptar  Su invitación.

Lectura

Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Habiendo oído esto, uno de los comensales le dijo: «¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!»

Él le respondió: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: “Venid, que ya está todo preparado.” Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses.” Y otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses.” Otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir.”

«Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos.” Dijo el siervo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio.” Dijo el señor al siervo: “Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa.” Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena.»

Preguntas

¿Qué me anuncia hoy el Evangelio?
¿Cómo respondo hoy  a la invitación del Señor?
¿Cuáles son mis excusas?
¿De qué cosas mi impiden acudir a su llamado?

 

 

Miércoles 4 de noviembre

Lc 14, 25-33

Motivación
El Evangelio nos invita a colocar hoy a Jesús en primer lugar. A tomar la Cruz, nuestras cruces diarias para transformarlas en cruces gloriosas con Él.

Lectura

Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: «Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla?

No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo:” Este comenzó a edificar y no pudo terminar.”

O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Preguntas

¿Qué me anuncia hoy el Evangelio?
¿Cómo estoy siguiendo a Jesús?
¿Qué cosas antepongo al amor del Señor?
 ¿Cuáles son mis cruces hoy? ¿Cómo puedo reconocerlas para ponerlas junto a la de Crist

 

 

Jueves 5 de noviembre

Lc 15, 1-10

Motivación

El Evangelio hoy  nos hace un llamado  a confiar en la infinita  misericordia, en el amor y en  el perdón del Padre. Es una invitación a volvernos a Él.

Lectura

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.»  Entonces les dijo esta parábola.  «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.’ Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión.  «O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra?  Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.’

Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

Preguntas

¿Qué me anuncia hoy el Evangelio?
¿En qué situaciones me siento como una “oveja perdida”?  ¿Qué hace que me pierda?
¿Cómo vivo la confianza en la misericordia del Señor?

 


Viernes 6 de noviembre

Lc 16, 1-8

Motivación

Hoy en el Evangelio, Jesús nos llama a estar atentos en nuestro actuar, a vivir con pureza de intención y de corazón la misión lo que el Señor nos ha encomendado.

Lectura

Decía también a sus discípulos: «Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando. ‘Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas.’ “Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’ Respondió: ‘Cien medidas de aceite.’ El le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: ‘Cien cargas de trigo.’ Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta. «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.

Preguntas

¿Qué me anuncia hoy el Evangelio?
¿Cómo estoy administrando lo que el Señor ha puesto bajo mi cuidado?
¿De qué manera puedo administrar mejor lo que el Señor me ha encomendado?

 

 

Sábado 7 de noviembre

Lc 16, 9-15

Motivación

La lectura nos invita a servir al único Señor que nos lleva a la salvación y a la felicidad, a vivir nuestro servicio en fidelidad.

Lectura

«Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro?  «Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.» Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de él. Y les dijo: «Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.

Preguntas

¿Qué me anuncia hoy el Evangelio?
¿En qué tengo puesto mi corazón? ¿A quién estoy sirviendo?
¿A qué me siento llamado

 

 

Domingo 8 de noviembre

Mt 25, 1-13

Motivación

Hoy domingo el evangelio nos llama a preparar nuestros corazones, a buscar cómo mantener encendida la luz de Su Palabra en nuestro día a día, a mantenemos  vigilantes,  con Su Palabra, la oración y los sacramentos. 

Lectura

«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a medianoche se oyó un grito: “¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!” Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.” Pero las prudentes replicaron: “No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!” Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco.” Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

Preguntas

¿Qué me anuncia hoy el Evangelio?
 ¿Cómo está mi ‘lámpara’?
¿ Con qué aceite estoy llenando mi lámpara?
¿Qué me ayuda a estar en vela?

 

Lunes  9 de noviembre

Jn 2, 13-22

Motivación

Hoy, en que celebramos la Dedicación de la Basílica de Letrán, en el Evangelio vemos cómo pocas veces, a Cristo actuando enojado, incluso violento, porque quiere purificar la casa de su Padre. Nos invita a reflexionar cómo cuidamos nuestra alma, a revisar qué hacemos para  tener la casa limpia  para acoger al Señor.

Lectura

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado.»

Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: = El celo por tu Casa me devorará. = Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «Qué señal nos muestras para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.» Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».

Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

Preguntas

¿Qué me anuncia  hoy el Evangelio?
¿Cómo está “la Casa del Padre” que soy yo?
¿Qué he encontrado? ¿Cómo está?
¿Qué cosas podría poner frente a Jesús para que lo  fuera sacando?