Junio 12, 2023 Patagonia

Visita a Manquehue: vivir algo grande

Un viaje que comenzó en agosto de 2022, ha llevado a Mason Holling, ex alumno de Portsmouth Abbey School, hasta África, Israel, Sudáfrica, el sudeste asiático y Chile. Un año sabático, luego de graduarse, para el que trabajó ahorrando desde muy joven.

En Chile estuvo en San José, en el Colegio San Benito, ayudando en Tutoría, compartiendo con quienes visitaron Portsmouth y colaborando con la Casa Santa Escolástica, en el Colegio San Lorenzo.

¿Cómo conociste el Movimiento? ¿Qué te trajo a Chile?

Mi principal conexión con Manquehue fue Álvaro Gazmuri, quien estuvo en Portsmouth hace cuatro años y fue uno de mis entrenadores de fútbol. Nos hicimos muy amigos durante la temporada y cuando quise venir a Chile me entusiasmó volver a verlos a él y a Cata.

¿Cómo llegaste a San José? ¿Cómo fue tu experiencia?

Mi llegada a San José fue muy graciosa. Crucé caminando la frontera desde Los Antiguos (Argentina) hasta Chile Chico y supe que no había buses que fueran a Guadal ese día, por lo que hice dedo. Me recogió Lorenzo, un camionero que me dejó en Mallín Grande. Calculé que me quedaba una hora de camino y llamé a Álvaro para ponerlo al día. En ese momento un auto se detuvo a mi lado y me preguntó dónde iba. Lo puse al teléfono con Álvaro y curiosamente era Chelo, ¡uno de los gauchos de San José! Resulta que se conocen y todos nos echamos a reír. Y entonces me trajo a San José y esa es mi historia jaja.

¿Dónde te alojaste mientras estuviste en Santiago?

Me hospedé con la familia de Fernando Hurtado. Fueron encantadores y me recibieron con los brazos abiertos. No es frecuente que en un viaje vivas en la casa de una familia y experimentes su día a día, por lo que estoy increíblemente agradecido; las relaciones son lo que más recuerdas y me alegro de haber formado una excelente con ellos.

De tu experiencia ¿con qué te quedas?

Mi experiencia fue mejor de lo que podría haber pensado. Esperaba tomar algo y ponerme al día con Álvaro y Cata, pero tuve la suerte de vivir algo mucho más grande que eso. Participar en San Benito, alojarme en San José y vivir con los Hurtado fueron experiencias que afectaron y enriquecieron mi vida de manera que nunca hubiera imaginado. Cuando me ofrecieron por primera vez un lugar en San José, fui un poco escéptico debido a mis creencias religiosas, pero acepté la oferta porque éste ha sido un año de apertura mental. Aunque mi relación con la religión no siempre ha sido clara, San José me enseñó y me dio una gran base. Me di cuenta de la importancia del amor y las relaciones, al tiempo que me abría a la meditación a través de la oración, el silencio y una vida más sencilla; algo importante que me quedará siempre, asegurándome de encontrar tiempo para conectarme con mis pensamientos y tratar de mantenerme anclado en las raíces del amor y la bondad.