Septiembre 1, 2026 Noticias

Visita del abad Dom Geraldo González y Lima OSB

Luego de realizar el retiro anual de las monjas del Monasterio de la Asunción de Santa María, en Rengo, el abad Geraldo González y Lima OSB estuvo unos días visitando la comunidad del Movimiento. El padre Geraldo, quien trabajó desde 2005 en la Curia del Abad Primado en Sant’Anselmo, fue a principios de este año elegido abad de su comunidad, la Abadía de São Geraldo en São Paulo, Brasil. Entre otras actividades, realizó un conversatorio sobre el Jubileo Benedictino.

¿Cómo conoció el Movimiento?

El Kronos y el Kairos, yo uso mucho el sentido de la historia de salvación. Es historia porque el Kronos pasa, pero es salvación porque es el Kairos,  es lo que Dios desea, y quiere salvación para todos nosotros. Entonces lo que ocurrió por ‘casualidad’ fue providencia divina, estaba en los planes de Dios. Veníamos del EMLA desde Córdova, en octubre de 1990, y estando en el Monasterio de Las Condes con el abad Ernesto, el abad Gabriel Guarda le pidió a Cristóbal Valdés que nos llevara a Rengo. Nos contó que hay un colegio benedictino ¿cómo un colegio benedictino? Yo le dije: espérate, yo no salgo de Santiago sin conocerlo. Así empezó una relación de amistad que sigue hasta el día de hoy. No sé cuántos años y no sé cuántos más quizás, hasta que nos encontremos en el cielo, va a seguir. Así los signos del Espíritu Santo, recuerdo que cuando avisé que venía a Chile para una visita más oficial, José Manuel me dijo ¡no puedo creer!, ayer recibimos la Laudatió de que pudiéramos ser profundamente benedictinos en contacto con los monasterios, y ¡el mundo benedictino venía a nosotros! Y luego el EMLA y comenzó toda una historia, no porque nosotros lo deseáramos, sino porque supimos discernir las señales de Dios en el tiempo, la salvación, qué es lo que Dios desea para nosotros.

¿Cuál es el rol de la vida benedictina hoy día?

La vida benedictina es siempre una señal de lo eterno en el tiempo. Depende mucho del lugar, por ejemplo, en África la necesidad es una, en Europa es otra. En África y en Asia, hoy los benedictinos llegan en lugares pobres o aislados, llevan fe, formación, civilización, agricultura, salud, agua, luz, esperanza. En otros lugares, como en Europa y varios lugares de América, los monasterios son lugares de acogida, de escucha, de esperanza, un espacio de silencio, de oración, de encuentro consigo y con Dios, buscan irradiar donde estén. Dónde estemos, se basa siempre en la misma característica benedictina de una Regla, un abad y una comunidad, es la misma en cualquier tiempo y espacio.

Entonces, el Kronos no nos determina, nos abrimos a una mirada en el Kairos en lo trascendente, porque Jesús es el Señor de la historia, es el Dios que irrumpe en la historia humana, donde estemos, y Él trae lo de Dios en el Kronos. Entonces Dios es el Señor del tiempo, Él diviniza el tiempo. Los quince siglos de la historia benedictina han mostrado eso, es muy revolucionario, cuando Benito dice que no se haga distinción de personas y tenían a nobles, siervos de la gleba, ex-esclavos, godos y bárbaros en la comunidad; cuando elige el abad por voto directo, en pleno siglo VI, ¡es impresionante! Eso, ni en Grecia, con toda su democracia.

¿Y tu rol de Abad?

Así que fui elegido, es tremendo, tú recibes la cruz y en el segundo siguiente, tienes que empezar a actuar como abad. Y fue todo sorpresivo. He descubierto que el abad es aquel que mucho escucha. Escuchar y acompañar. Y el abad obedece mucho, si quiero servir a la comunidad tengo que escuchar a la comunidad, es una escucha comunitaria y es una escucha individual. Son las dos cosas, que son muy, muy fuertes.

Además de Abad ¿qué otros servicios estás haciendo?

Hasta noviembre todavía voy a estar terminando mi servicio en Roma. Sigo con ICBE, International Commission of Benedictine Education, sigo trabajando también en la Alianza Inter Monasterios. Y ahora el nuevo rol que me pidió el Abad Primado es el de promotor para América Latina del Jubileo Benedictino. Me da alegría, me da esperanza y me da gozo el poder decirle a las personas que hay sentido, que hay vida, que hay escucha y hay palabras, hay respuesta.