Octubre 13, 2026 Noticias

Vísperas Generales

DIOS OPTÓ POR NOSOTROS, POR TÍ Y POR MÍ

El lunes 5 se celebraron las Vísperas Generales y estuvieron enfocadas el Mes de la Familia. Fue una oportunidad para reflexionar y hacer oración por las familias.

En la Comunidad de San Benito, Rodrigo Vidal reflexionó sobre el rol de evangelizadores de los jóvenes en sus familias: “son tutores, aunque sean más jóvenes en edad. En el Movimiento hay mamás y papás que entraron a una comunidad porque vieron que sus hijos rezaban, leían la Biblia o estaban dispuestos a sacrificar un carrete por una comunidad de niños más chicos”… ”En este mes de la familia quiero animarlos a ustedes hijos a que vean a sus padres no solo como proveedores o autoridad, sino igual que ustedes, los vean como almas que necesitan experimentar siempre el amor de Dios. Ustedes son también responsables de la construcción y del cultivo de la comunidad familiar. La familia es también responsabilidad de los hijos con las limitaciones y regalos que cada uno tiene”…”su familia es lugar de misión, es lugar de tutoría, aunque a veces no parezca. Esto requiere que nos desinstalemos y salgamos de nuestra zona de confort como un servicio por amor hacia ellos. El aprender a construir y cultivar la familia no es algo que tenemos que esperar para hacerlo cuando fundes tu propia familia, es algo que puedes aprender desde ahora”.

En la Comunidad de San Lorenzo, Romina Leiva (L05) dio un testimonio de como la experiencia de ir construyendo con su familia la Iglesia doméstica revela que Dios la eligió primero, a ella y a su familia, eligió los unos para los otros: “Dios fue el primero que nos adoptó como hijos suyos por amor, como dice san Pablo en la Carta a los Efesios “Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos” (Ef 1, 5). Y, la palabra adoptar significa “optar por”. Dios optó por nosotros, por tí y por mí. Ese es el primer ejemplo que nos da para vivir la vocación en familia: Optemos por nuestra familia. Dios me invita a optar por mi marido, cada día. Optar por mi hijo, cada día. Optar por mi hija cada día. Optar por mí misma como mujer, esposa y madre, cada día. Sin duda, ellos también optan por mí cada día. En la Sagrada Familia, María, José y Jesús hicieron lo mismo: confiaron en Dios y optaron por Dios… optaron por cada uno, decidieron caminar juntos, y, como dice san Benito en el capítulo del buen celo, para llegar juntos a la vida eterna”.

En la Comunidad de San Anselmo, Cecilia Adriasola (B98), promesada, reflexionó a partir de la Carta a las Familias del arzobispo de Santiago, cardenal Chomali: La Familia: Camino de esperanza, que invita a algunas acciones concretas, que Cecilia iluminó desde la espiritualidad manquehuina. Nos invita a que fortalezcamos la comunicación: “El diálogo comienza con la escucha, palabra inicial de la RB, inclina el oído de tu corazón, nos recomienda el santo. Ante las dificultades, los problemas cotidianos, las desavenencias, inclinar el oído del corazón, no cerrarlo ni endurecerlo. También Benito nos habla de la comunidad como una escuela del servicio divino, una escuela en la que se aprende a amar, en la cual, ojalá, no hubiera que vivir cosas ásperas ni difíciles, pero que si las hubiera, nos aconseja a no abandonar sobrecogidos de temor el camino de esta escuela, que en el principio debe ser forzosamente estrecho” (cf RB P, 45).

El Cardenal nos invita a buscar acompañamiento y a construir redes, “Dios se manifiesta en los hermanos y, muchas veces, es la comunidad la que nos permite perseverar en la fe en momentos difíciles”. El Cardenal ”nos habla de la importancia de promover la corresponsabilidad, de repartir las responsabilidades entre los miembros de cada familia, de cada comunidad. En su monasterio, Benito tiene diversidad de edades y pone a los mayores a velar sobre los más jóvenes, de esta forma atiende con más solicitud a los que más necesitan, tanto mayores como menores… En nuestras familias y comunidades podemos hacer lo mismo. Los abuelos son clave en la transmisión de la cultura familiar, en la fe y amor a Dios”.

También nos invita a proteger nuestros vínculos con hechos y a recuperar el sentido de la vida como don, y “Benito a lo largo de toda su regla diseña la vida para que vivamos buscando a Dios en lo que hacemos y en los que nos rodean”… Así “el capítulo 72 nos da recomendaciones y acciones concretas para proteger con hechos los vínculos que tenemos, para lograr amar al que está a nuestro lado”. …”La oración es una acción fundamental para proteger los vínculos. Benito ordena las actividades del día primero poniendo hora y tiempo a cada oración, luego al trabajo. …Tenemos la Liturgia de las Horas, oración oficial de la Iglesia, en nuestra capilla, nos podemos sumar a la comunidad, todos los días. Nuestros niños saben rezar Completas, escuchan el Evangelio a diario, ¡hagamos de ello una práctica familiar!

A enfrentar la precariedad con dignidad y dejarse acompañar en las heridas: “Benito en su monasterio tiene un horario y rutinas muy claros.  frente a la necesidad, escuchamos en el Libro de los Diálogos de san Gregorio Magno cómo Benito acudía al Padre del cielo con oración para pedirle que los asistiera con lo necesario: necesitaban agua y brotó agua, necesitaban comida y les llegaron sacos de harina. En todas estas situaciones de necesidad, Benito anteponía la oración”.