Septiembre 4, 2023 Jovenes Manquehue

Retiro JJM Hombres

“CIELO Y TIERRA PASARÁN, PERO TU PALABRA NO PASARÁ” (Mt 24, 35)

Bajo este lema, ese mismo fin de semana se realizó el retiro de Jóvenes Manquehue Hombres. Alejandro Grohnert (B99), JJM Hombres, nos cuenta: “Este año el lugar de retiro fue Leyda, un espacio muy significativo en la historia de Manquehue. Los veinte jóvenes fueron acogidos por el equipo de JJM y por la comunidad de oblatos cenobitas hombres en un ambiente muy hogareño.

La idea del retiro fue ayudar a los jóvenes a vivir la fe en el mundo de hoy y que aprendan a volverse permanentemente desde un mundo en crisis (cielo y tierra) a Dios y su Reino, siempre estable. En la forma de nuestro carisma esto significa un volver una y otra vez vivir lo esencial: lectio y amistad.

Para esto se hicieron etapas para ir haciendo este viaje. El viernes en la noche, Recogimiento, para salir interiormente del ajetreo de la ciudad. Después, el sábado en la mañana, Lectio, para dejar que las palabras nos guíen al encuentro con la Palabra. A continuación, Testimonio, para escuchar en los mayores el resultado de volverse al Espíritu durante años. En la tarde hicimos Celebración, con una Eucaristía muy bien preparada y un ágape al estilo de Manquehue. Por último, el domingo en la mañana se hizo la etapa Conclusión, para retornar a la ciudad con ideas concretas para avanzar como discípulo de Cristo en el día a día.

Diego Laso (A17): “Llegamos a una impresionante casa patronal del siglo XIX, repleta de historia, que personalmente me encantó y cautivó desde el primer momento. Al llegar nos recibió la comunidad de oblatos cenobitas, que está viviendo allí todos los fines de semana. Nos recibieron con una gran acogida, donde junto con ricas cosas para comer tuvimos un tiempo para compartir. Aproveché la oportunidad para, además de conocer a varios, ponerme al día con amigos a quienes no veía desde hace mucho tiempo. Nuestra primera actividad consistió en una breve caminata subiendo un cerrito que llegaba a una cruz, donde rezamos Completas y luego tuvimos un tiempo de oración personal y silencio hasta laudes de la mañana siguiente. El sábado, después de un buen rato de lectio divina, visitamos la casa donde viven los oblatos, quienes nos recibieron con un almuerzo exquisito y nos compartieron algunos testimonios. Luego, en la tarde, celebramos una misa que preparamos todos juntos y en la que participaron no solo los del retiro, sino también, las personas locales. La misa fue increíble, realmente una fiesta de la Eucaristía. Por último para terminar la jornada del sábado, tuvimos un ágape con todo en un ambiente de amistad, cantos y guitarra. El domingo cerramos el retiro con una última actividad en la que leímos una homilía del papa Francisco en la JMJ y realizamos un eco final. Cada minuto de este fin de semana se sintió como un regalo que Dios me tenía preparado. Me quedo con la invitación del Papa a no tener miedo y, relacionándolo con eso, con la antífona de Completas que dice: “Al amparo del Altísimo, no temo al espanto nocturno” (Sal 90, 5). Este retiro fue un recordatorio a permanecer despierto a la realidad de Cristo, ayudándome en la lectio y la amistad”.

Ian Diethelm (B22): “ El retiro fue una instancia única, en dónde se abrieron espacios que para mí fueron fundamentales para reconectar con el amor de Dios y para abrir mis oídos a lo que me quería decir. La mayor forma en la que se me manifestó Dios fue a través de los testimonios y anécdotas que salieron de Ignacio Eguiguren. Ver la gran figura que era Ignacio para todos quienes lo conocieron y cuidaron fue impactante y una gran señal de cómo Dios se manifiesta en cada uno de nosotros. El ver reflejado en los demás a Ignacio, que se encontraba limitado físicamente pero que su espíritu y amor nunca lo abandonaron. Lo vi mucho en el lema del retiro, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, en dónde lo material en Ignacio lo “abandonó”, por decirlo de alguna manera, pero la Palabra de Dios que vivía en él, brillaba de una forma única; que con solo mirarlo muchos fueron capaces de reconocerlo. Para mí esto fue una gran invitación a dejar de lado mis deseos materiales, ya que al final estos son perecederos, y una invitación a seguir fielmente la palabra de Dios y el camino que este tiene preparado para mí”.