Entre el sábado 11 y el domingo 12 se llevó a cabo el retiro del grupo Tebaida, organizado por Jóvenes Manquehue, en la casa de Padre Hurtado. Participaron los jóvenes que están en el camino de Tebaida, que tuvo momentos de oración, formación, juego y vida comunitaria.
Constanza Meyer (L20): “Fue un retiro muy comunitario. Todos nos habíamos encontrado antes y buscábamos lo mismo, así que al final fue como un reencuentro con la comunidad y Dios en ella. Llegué con ganas de estar en presencia de Dios, de “empaparme” de su amor (sin saber que el evangelio del domingo era el de la samaritana). Viví en sábado llenándome de cosas, reflexiones, pensamientos y dudas. Tenía la sensación de que en eso que tenía estaba lo que buscaba, pero no me encajaba del todo, no podía armar el rompecabezas. En la noche, cuando estábamos en la convivencia, todo encajó. Yo soy la samaritana, sedienta de agua, del amor de Cristo, de la vida eterna. Y Dios está ahí, amándome fuertemente, siempre. Estaba en ese momento en la comunidad, la alegría, las canciones, la confianza, los chistes y en las conversaciones. Y me di cuenta de que siempre ha estado, sobre todo en los desiertos de mi vida (no sólo en la salida de ellos, si no en medio, en lo más difíciles). Y está ahí, haciendo que brote agua viva de dos rocas, Massá y Meribá, cuando caigo en la tentación y me quejo contra Dios. Él brota agua viva por medio de un acompañante, un tutor, un momento de tutoría, un amigo, una puesta de sol, un cielo celeste, una lluvia muy fuerte. Me fui del retiro con el corazón lleno de su Espíritu, con la seguridad de que siempre que beba del agua, viviré para siempre en Él (Jn 4, 14) y con la gran duda de cómo ensanchar el corazón para poder vivir consciente de Su presencia”.
Rodrigo Infante (A19): “Tenía muchas ganas de ir y este superó mis expectativas. Cuando pienso en el retiro y me veo en él, como que no se qué es lo que me gustó tanto, pero tengo la intuición de que puede haber sido la comunión en que estábamos todos, teniendo conversaciones interesantes, aprendiendo cosas nuevas y, sobre todo, porque estábamos con un objetivo común de buscar a Dios y de tener un encuentro con Él. Quedo con muchas sensaciones bonitas de Dios, de permanecer en oración y rezar por que haga su voluntad. Volví con muchas ganas de más y estoy muy agradecido por la oportunidad”.
Compartimos también una décima compuesta por Pedro Vega (A15):
Pa el alma poder nutrir
Busqué una comunidad
Que viva la santidad
A Tebaida me metí.
Aunque a Valdivia me fuí
Porque el Señor me envió
Ser tutor me cautivó
No olvido la alegría
De vivir el día a día
Que Manquehue me enseñó