Agosto 24, 2026 Jovenes Manquehue

Retiro Jóvenes Manquehue Hombres

“DONDE ESTÁ EL ESPÍRITU DEL SEÑOR, AHÍ ESTÁ LA LIBERTAD” (2Co 3, 17)

Con este versículo de san Pablo como guía, se vivió el Retiro de Jóvenes Manquehue. Fueron días en que, desde el primer momento, se manifestó profundamente la amistad y la tutoría entre todos.

Ramón Gimeno (A17), encargado de JJM H, nos cuenta: “Fue un regalo haber celebrado la Liturgia de las Horas de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen, y ser testigos de cómo el Cántico de María iluminó la vida de cada uno a través de la lectio, la adoración, el silencio y la alegría de la comunidad. Los distintos momentos del retiro, lectio, recreos, comidas, testimonios, Liturgia dominical, actividades en grupo, preparaciones y canto, estuvieron inspirados por la libertad de los hijos de Dios y los frutos concretos que esta profunda convicción genera en la vida de cada uno. Pudimos nutrirnos juntos del amor de Dios, compartirlo en amistad, anunciarnos mutuamente, descubrir la libertad que nace de seguir al Espíritu y animarnos en la misión que tenemos como cristianos en el mundo”.

Felipe Cevasco (B23): “Este retiro significó mucho para mí por su enfoque en la libertad del amor de Dios. Creo que había ciertas cosas sobre la felicidad que no tenía muy claras. Testimonios como el de Juan José Melero y José Manuel Eguiguren me ayudaron a entender que mi propia felicidad se encuentra en el plan de Dios y que, a pesar de que hay veces en que quisiera que ciertas cosas fueran de cierta manera, Él sabe exactamente donde se encuentra mi felicidad. Podría decir que este retiro fue un descanso de la prisión contemporánea y también una gran oportunidad para compartir, especialmente con las canciones del ágape, las cuales fueron de mucha unión”.

Tomás Edwards (A24): “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8, 32). Este retiro fue una oportunidad no sólo para volver a aproximarnos a esa verdad, sino también para vivirla en comunidad y complementarnos en la misma búsqueda: un camino por y en Él.

Partimos hablando de la renovación y de su importancia dentro de nuestras distintas comunidades, de la urgente necesidad de despojarnos de lo innecesario para entender quiénes somos y qué podemos ser. En esa claridad y conciencia podemos encaminarnos hacia dónde queremos ir. En esa oportunidad vimos la libertad de la que tanto nos habló Toté. En esta actividad entendimos la libertad como la real y persistente posibilidad de vivir con conciencia y, desde ella, encaminarnos a vivir una vida orientada a Dios, sin ir calculando cómo entregarnos a lo que el corazón nos llama a hacer. Muchas veces se asocia la libertad con una falta de conciencia, un salto sin planificación, una vida a corto plazo que sí o sí terminará en arrepentimiento. Pero no tiene por qué ser así: la libertad real que nos ofrece Dios nos permite vivir en conciencia de nuestro origen, naturaleza y potencial; de morir y resucitar en un espíritu nuevo, vuelto a lo que importa: amar”.

Daniel Vaccaro: “Este retiro fue para mí una confirmación. Una confirmación de que la única libertad la encuentro en Jesucristo”.

Ollie Grace (UK): “El retiro comenzó con Ramón Gimeno destacando que el tema del retiro era la libertad. No tenía idea de qué esperar, ¡al igual que con gran parte de la experiencia de mi gap year! Después de las inspiradoras charlas de José Manuel y Juan José (Toté), nos dividimos en grupos y comenzamos a reflexionar sobre de qué maneras éramos libres, cómo elegíamos ser libres y cómo habíamos llegado a serlo. Al principio pensé en mi etapa escolar en Ampleforth College. Luego pensé en mi tiempo en Chile… en cómo, antes de que mi teléfono y las redes sociales se apoderaran de mi vida, el hecho de vivir en comunidad y ser amorosamente ‘animado’ a relacionarme con los demás y olvidarme del teléfono me liberó de esa dependencia y me permitió vivir el amor de Dios junto a otros.

Como suele ocurrir cuando uno se siente bien, el ‘diablo en mi hombro’ me recordó todas las cosas vergonzosas que he hecho, ya fuera ayer, la semana pasada o hace diez años. En medio de esta angustia, encontré consuelo en la Biblia, donde en las cartas de san Pablo aparece con fuerza el tema del perdón en el Señor, al igual que en muchos otros hermosos pasajes.

Hubo pocos momentos durante mi experiencia en Chile en los que el Espíritu Santo se hiciera tan evidentemente presente en un contexto así. La comunidad que se formó entre nosotros, para algunos durante meses y para otros en cuestión de horas, fue un testimonio de la verdadera libertad que todos comenzamos a experimentar juntos. Ahora, escribiendo esto desde Inglaterra, miro hacia atrás en ese retiro y veo que fue una de las últimas veces en que mis amigos chilenos y yo experimentamos juntos el amor de Dios y, más importante aún, cómo ese amor nos hizo libres”.

 

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