Diciembre 27, 2023 Noticias

Beatificación cardenal Eduardo Pironio

“TESTIGO DE ESPERANZA Y PACIENCIA EVANGÉLICA”

Hace diez días, José Manuel Eguiguren, Luz Cosmelli, Jonathan Perry y Manuel José Echenique tuvieron la oportunidad de participar en las Eucaristías de Beatificación, el sábado 16, y de Acción de Gracias, el domingo 17, ambas realizadas en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, Patrona de Argentina, donde se encuentra la tumba del Cardenal.

Jonathan Perry, oblato, nos cuenta: “Tuve el privilegio de asistir a la Beatificación del cardenal Eduardo Francisco Pironio. Fue una experiencia muy conmovedora, porque fue el cardenal Pironio quien, como presidente del Pontificio Consejo para los Laicos en Roma, realizó el discernimiento de nuestro carisma laico, eclesial y benedictino en los años 80’ y 90’, confirmándolo por medio de la Laudatio en 1993. Y ahora el Santo Padre le estaba proclamando Beato de la Iglesia Católica”.

¿Cómo conociste al cardenal Pironio? “Tuve el privilegio de conocer al Cardenal junto con José Manuel y la Luz en 1995, en una de las reuniones que el Movimiento tuvo con él en esos años. Fueron José Manuel y Manuel José quienes estuvieron en todos los demás encuentros: largas conversaciones en repetidas ocasiones en que el Cardenal fue conociendo la vida y espiritualidad del Movimiento en un gran ambiente de acogida. Lo que más impresionó del Cardenal en esos encuentros fue su sencillez, su acogida y su gran facilidad para llegar a los demás, tratando de relacionarse siempre de persona a persona. Y fue esta calidez humana, empatía con los demás y profunda vivencia de las Bienaventuranzas lo que más rescaté, mientras estuvimos allá, de los cuentos y anécdotas acerca del Cardenal y que oí en conversaciones con personas que lo conocieron”.

¿Quién fue el cardenal Pironio? “El cardenal Pironio fue una de las grandes figuras de Iglesia de la segunda mitad del siglo XX: para Argentina, un pastor valiente y profético; para la Iglesia en América Latina, un dedicado Secretario y Presidente del CELAM en tiempos muy turbulentos y de mucho cambio; para el mundo de los religiosos y consagrados, un esmerado Prefecto de la Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares; para los laicos un gran Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos; y para los jóvenes una fuente de inspiración como impulsor de las Jornadas Mundiales de la Juventud. La Carta Apostólica del Papa declarándole Beato, y que se leyó en la Eucaristía de Beatificación, decía: “Después de haber recibido el parecer del Dicasterio de las Causas de los Santos, con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que el Venerable Siervo de Dios Eduardo Francisco Pironio, Cardenal de la Santa Iglesia Romana, humilde pastor según el espíritu del Concilio Vaticano II, testigo de esperanza y paciencia evangélica, infatigable defensor de la causa de los hermanos más pobres, de ahora en adelante sea llamado beato, y que sea celebrado cada año, en los lugares y según las reglas establecidas por el derecho, el 4 de febrero”.

¿Qué momento fue el más significativo? “Uno de los momentos más significativos de nuestra participación en la Beatificación fue cuando nos encontramos con el cardenal Fernando Vérgez, quien fue el secretario personal del cardenal Pironio durante 23 años y a quien el papa Francisco envió para presidir las celebraciones. José Manuel y Manuel José habían conocido bien al cardenal Vérgez en los encuentros que tuvieron con el cardenal Pironio en Roma, y ahora nos saludó con mucho atención y cariño cuando nos vio. Me impresionó especialmente el sentido intercambio de palabras y afecto que tuvo José Manuel con el cardenal Vérgez.”

“Mientras estuvimos en Argentina pudimos también visitar a los monasterios benedictinos de San Benito de Luján y de Santa Escolástica de Buenos Aires, donde fuimos recibidos con gran acogida por los superiores, monjes y monjas de ambas comunidades”.

 

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