Bajo este lema, el sábado 14, en la comunidad de San Anselmo se llevó a cabo la Jornada de Encargados de Grupos de Lectio. Comenzó con la oración de Laudes, en que Patrick Blumer, oblato, invitó celebrar la Liturgia de las Horas. Luego una motivación a la jornada realizada por Gigi Blumer, oblata, encargada de Adultos Manquehue, que componen las ramas de adultos de las comunidades de San Benito, San Lorenzo y San Anselmo, motivando a los Encargados de Grupos de Lectio a la renovación en su rol y misión, viviendo en fidelidad el regalo del carisma y conformando una sola comunidad Manquehuina.
Luego una charla/testimonio de Carmen Larraín oblata, sobre el encargado de Grupo de Lectio como Abad y Tutor desde la comunidad manquehuina. Hubo espacios de lectio, de compartir y conversar sobre el rol de encargados
Finalmente, en la oración de Hora Intermedia, Jonathan Perry, Responsable, agradeció a cada uno por su labor, clave de tutoría y relación personal uno a uno, a sentirse renovados en su rol y con más claridad cómo llevar sus comunidades. “El Grupo de Lectio es el lugar privilegiado para la escucha, y la Regla de San Benito regala cómo armar el ambiente para la escucha de la Palabra”. No hay comunidad sin abad y es un gran servicio ser encargado de un Grupo de Lectio, sentirse parte de algo más grande con un equipo consolidado detrás, con la misión de acoger, y compartir la propia experiencia. Comentó que venía llegando del Inicio de Año Pastoral de la Iglesia de Santiago, donde llamaron a renovar el impulso misionero, y los Grupos de Lectio son espacio para escuchar la Palabra con un abad/tutor. Realizó un gran llamado “a la Misión, a animar a nuestras comunidades ser misioneros, y misioneros uno a uno como laicos”.
De la Comunidad de San Benito, Mónica Donoso, promesada: “La jornada de encargados de comunidad que vivimos el sábado fue una instancia fundamental para entrar en mí misma y, desde ahí, mirar mi rol como encargada de mi comunidad. Siempre es bueno renovarse, y qué mejor que comenzar con un tiempo largo dedicado a la oración, para después compartir con otros que están en el mismo camino.
A veces siento que el tiempo va ‘destiñendo’ lo que soy, lo que espero y lo que hago. Y digo ‘destiñendo’ porque, con el tiempo, si no me renuevo en mi vocación corro el riesgo de que mi encargo deje de ser una misión y sea sólo un rol, que lo haga desde la costumbre, desde la repetición, quitándole la pasión y el amor que deben estar tan presente.
Escuchar a otros con sus experiencias, y escuchar a la Carmen, fue fundamental para mirarme y ver cómo lo estoy haciendo. Soy encargada desde una comunidad. Soy una tutora, pero antes debo dejar tutorearme para poder acoger a cada una de las personas de mi comunidad, tratando de imitar al Señor, el Buen Pastor.
Son muchas las cosas que un encargado debe tener presente y nos llevamos un tríptico que me las recordará, pero fundamentalmente me fui con una misión renovada, agradecida de mi vocación y siempre con tareas, que espero que con la ayuda de Dios y de quienes me acompañan en este encargo, pueda ir logrando: velar con amor por cada una de los miembros de mi comunidad”.
De la Comunidad de San Lorenzo, María Cartagena: “Fue una muy linda experiencia, me sorprendió lo bien que me sentí durante toda la jornada. Compartir experiencias con los demás, fue tan sorprendente escuchar los comentarios de cómo lo hacían en sus respectivas comunidades; las charlas motivacionales en general, súper entretenido o sea me gustaría repetirlo”.
María Teresa Ovalle: “El sábado fue de esos días bien especiales, me fue ampliando mi corazón y mi mente. Aprendí algunos términos que no manejaba. Me sentí muy acogida como siempre. Lo que más me llegó es que siempre hay que escuchar. Compartir en nombre de mi Dios Padre y mi Virgen Madre es impagable. Trabajar en grupos también sirve mucho para entender muchas situaciones de la vida misma. Se entendió muy bien el mensaje”.
De la Comunidad San Anselmo, Marie Ellen Joerger: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1Sam 3, 10). Así comencé la jornada. Quise llegar como una página en blanco, una página lista para ser llenada por Dios, para recibir su consejo, para corregirme y así poder avanzar y crecer en comunidad. Gracias a Dios recibí respuesta a todo esto y así parto el año 2026, con actitud confiada en que gracias a la jornada corregiré y lograré mejorar las instancias con Dios en nuestras reuniones. Entendí algo muy importante, mi comunidad no es un deber, sino un grupo al que debo cuidar, de forma más delicada, y ayudar a descubrir lo que no hemos visto. Para esto vi en la jornada que hay muchas herramientas para ayudarnos, las cuales iremos practicando. Gracias a los encargados de Rama de la Comunidad Manquehuina por su excelente trabajo, dedicación y el cariño que siempre ponen”.