Esta Semana Santa se vivió un momento profundamente conmovedor en la Hospedería, el Lavatorio de pies. Inspirado en el gesto de Jesús con sus discípulos, un signo de humildad y amor fraterno que nos recuerda que todos somos iguales en dignidad.
Pamela Saavedra, encargada de la Hospedería: “Fue un momento muy especial, profundo y conmovedor, tanto para quienes participaron como voluntarias como para quienes lo vivieron, nuestras huéspedes. Fue un gesto de servicio y amor que tocó los corazones de todas. Muchas comentaban lo importante que era sentirse vistas y valoradas. Sin duda, una experiencia de encuentro muy significativa, sencilla pero llena de sentido, donde se acoge desde el amor y se acompaña del corazón”.
Isabel Merino, voluntaria CSA: “Para mí la invitación de ir al Lavatorio de pies fue una oportunidad de ponerme al servicio de los demás. Ser humilde y dar de mi tiempo, agradecer las vivencias que esas mujeres en situación de calle nos describen con una sonrisa y paz, y darme cuenta de las bendiciones que tenemos como familia, colegio y comunidad. ¡La verdad es que volví con el corazón llenito! Fue un regalo que recibí en esta Semana Santa.