Entre los días 28 de julio y 5 de agosto, miembros de las escuelas de servicio de los Colegios San Benito y San Anselmo vivieron una experiencia en el Puesto San Agustín, experimentando en profundidad la lectio y el servicio en Manquehue.
Santiago León (B24): “Fui en un momento de mi vida donde mi fe ya llevaba mucho tiempo apagada y, por más que intentara de buscar cosas que me impulsaran a ella, no sentía que nada lograba moverme. Creo que por eso mismo pensé hasta el último día en no ir, y que esta experiencia no era para mí. Pero recién aterrizando en Balmaceda me di cuenta de que no iba a poder disfrutar nada si llegaba con esa mentalidad, así que decidí entregarme a lo que sea que me deparara la siguiente semana.
Siento que los paisajes de la Patagonia te hacen ver todo con otros ojos. Me acuerdo de que cuando estaba cortando leña bajo la nieve, cansado, miraba a mi alrededor y veía imágenes que voy a tener de por vida guardadas en mi cabeza.
Desde el primer día pude conocer a mi grupo de una manera que no se puede dar en ningún otro lugar del mundo, sentí que todas las conversaciones, por más banales que hayan sido, tenían un nivel de cercanía que no había sentido nunca.
Pero más que nada, pude apreciar cómo vivían (los oblatos) cada día como un regalo y que veían a los invitados de igual manera. Se acordaban de todas y cada una de las personas que habían visitado cada una de las casas, y me sorprendió mucho la sabiduría que compartían todos los días.
Mi propósito al volver a mi normalidad era llevarme ese estilo de vida austero y servicial que viví allá. Uno se da cuenta que la mayoría de las cosas que uno cree que lo hacen feliz sólo son temporales, y que esa insuficiencia que uno siente, a veces está muy relacionada a la vida tan llena de estímulos y banalidades que vivimos hoy en día. Por eso siento que, ya de vuelta en mi normalidad, trato de aplicar ese estilo de vida lo más posible en mi cotidianidad y, he sentido que sí ayuda a sentirse más completo al final de cada día. Creo firmemente que San José es un lugar hecho para todo el mundo y que todo el mundo puede encontrar su lugar allí”.
Emilia Barría (A25): “Como parte del área de servicio, tuvimos la oportunidad de tener esta experiencia en San Agustín por una semana. Durante estos días nos enfocamos mucho en nuestra formación, en aprender desde la base y en nutrirnos como comunidad de servicio, ya que fuimos miembros de la Escuela de Servicio San Anselmo y la Escuela de Trabajos San Benito.
Estudiamos el Documento de Servicio Manquehue, que nos ayudó a aclarar ciertos conceptos que tal vez no eran lo que pensábamos, a generar nuevas ideas a aplicar para nuestros trabajos, y también nos sirvió como un refuerzo positivo para ver cosas que teníamos que seguir haciendo de la misma forma en la que lo estábamos haciendo. Por otro lado, reforzamos la lectio, desde su teoría, características y movimientos, hasta la práctica de esta todas las mañanas. En la hora de trabajo, comenzamos un nuevo cerco para el sector de San Agustín, ayudamos en la leña y a los oblatos en tareas que tenían en sus casas.
Las espiritualidades fueron temas muy relevantes, como la oración personal, la vida comunitaria, la tutoría y la vocación. Nos ayudaron mucho dentro de lo que era nuestra área y a proyectar todos nuestros aprendizajes, a compartirlos con toda nuestra comunidad, tanto escuelas como alumnos.
Personalmente, siento que este retiro me sirvió muchísimo para conectar con Dios y fortalecer nuestra relación. Para mí, tres pilares fundamentales durante estos días fueron la comunidad, un gran tesoro que me llevo en el corazón; el preciado silencio que regala la Patagonia, momento de mucha reflexión personal y surgimiento de preguntas para crecer en mi fe, donde Dios pudo habitar y penetrar en todas las grietas que mi corazón tenía y encontraba; y, como tercero, la nueva mirada de mi vocación, viendo la vida como un milagro y no una casualidad, que debo responder a este llamado de Dios con fe pura, más allá de mis sentimientos, y a ser esa tutora misionera que llena tanto a mi corazón de gozo. Por último, quiero dejar un versículo que resume de cierta manera lo que fue la experiencia para mí: “Más tarde vieron además cómo nacían los pájaros de una nueva manera, cuando el hambre los apretaba y pedían una comida más sustancial” (Sáb 19, 11).