El pasado 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, continuando con la tradición, el Movimiento participó en la ‘Carpa de Lectio’ en el Templo Votivo de Maipú. Esta vez con carpa, sillas, mesas, acogiendo a los peregrinos con un cafecito, galletas y, lo más importante, compartiendo la Palabra de Dios.
Jessica Sáez, encargada de Rama San Lorenzo, quien estuvo a cargo de la organización de la Carpa de Lectio, nos contó acerca de su experiencia por primera vez: “Para mí fue una experiencia nueva, nunca había participado por lo tanto fue un desafío mayor ya que no sabía a qué me enfrentaba, la cantidad de personas o el modo que se trabajaba. Me acerqué a personas que habían tenido la experiencia para hacerme una idea, pero la verdad es que, de lo que me contaron, que era de uno a uno, algo medio lento y que no se acercaban muchas personas, a lo que viví ¡fue full todo el día! Desde que abrimos hasta el cierre, las doce mesitas instaladas, llenas. En la tarde, como había menos tutores, hubo personas que esperaron más de media hora para para poder tener la experiencia de la lectio.
Fue muy enriquecedor y gratificante ver cómo cada persona se acercó y, al terminar la lectio, se retiraban felices con gozo en sus rostros. Se notó que este pequeño espacio de encuentro marcó a cada uno de ellos.
La invitación queda hecha para el próximo año, a más personas que ya han experimentado la lectio, y que generosamente podamos dar un tiempo y poder llegar a más peregrinos ese día, para que también puedan tener este encuentro por medio de la Palabra”.
De la Comunidad de San Benito
Álvaro Molina, promesado: “Ésta es una de las experiencias más notables que vivo cada año para la fiesta de la Virgen del Carmen. Ver cómo el Señor actúa en cada uno de quienes aceptan la invitación a rezar con la Palabra. Siento además que cómo funcionó este año, la carpa fue un homenaje a nuestro hermano Carlos Aguirre.
Mariano Valdés, promesado: “Como en sus mejores tiempos, la Carpa de la Lectio de Maipú estuvo este año muy concurrida de personas de todas las edades, que pudieron hacer un alto en medio de la peregrinación a la Virgen del Carmen y su colorida y sonora expresión de religiosidad popular, para entrar en el silencio interior. Maravilloso momento que hizo posible exteriorizar el paso del Señor por la vida y sus manifestaciones en medio del dolor, la esperanza y la alegría. Para quienes estuvimos ahí, no nos queda más que dar gracias a todos aquellos que quisieron inesperadamente abrir su corazón ese día del Voto Nacional a María”.
De la Comunidad de San Anselmo
Dominga Mujica, promesada: “¡Que rico estuvo este día feriado en mitad de la semana! y que enriquecedora la experiencia de contribuir con algo de nuestro carisma benedictino como es compartir la lectio divina, con el que quizás no ha experimentado lo que es rezar con la Palabra de Dios.
Llegar al Templo Votivo de Maipú y sentir la acogida de nuestra madre y reina, ¡la Virgen del Carmen siempre me emociona!, me siento una más, totalmente hija, y sé que ella me toma en sus brazos igual que como lo hace con el niño Jesús.
Nuestro encargo era invitar a las personas que pasaban a hacer lectio, jóvenes, familias y adultos mayores. Fui testigo de la sed de Dios que tantas personas tienen, de la necesidad de ser escuchados, de acercarse al otro y realmente compartir esta riqueza que tenemos como nación: la fe, este ser hijos de la misma madre. Volví a mi casa agradecida de corazón y, sobre todo, muy esperanzada, porque en Chile reina la Carmelita, ella nos acerca unos a otros, nos enseña a mirarnos como hermanos. A ella le confiamos nuestras necesidades, nuestras penas y preocupaciones, y también le agradecemos nuestras alegrías. ¡Gracias Señor por esta oportunidad tan enriquecedora!”.
Marcia Vallejos, de la Comunidad San Pedro: “Estuve muy feliz de haber ido al Templo Votivo de Maipú para participar en la Carpa de Lectio el día de la Virgen del Carmen. Fue una gran oportunidad para compartir el Evangelio con personas que no conocía, lo que me permitió sentir el amor de Dios de manera especial. Y como regalo tuve la oportunidad de confesarme y, al ser un templo jubilar, obtener una indulgencia plenaria. Me fui con las manos vacías, pero volví llena del amor de Dios. Fue una experiencia enriquecedora”.
Benjamín Vásquez, promesado: “Participar en la fiesta de la Virgen del Carmen fue, para mí, una alegría. Volví a tomar conciencia de que soy parte de la Iglesia Católica de Chile, con todas sus tradiciones y carismas que testimonian una misma fe. Poder compartir la lectio y, por sobre todo, escuchar a los peregrinos, fue una manifestación clara de la acción de Dios en los corazones. Tuve la suerte de escuchar el testimonio de un señor de 80 años que contaba su experiencia de encuentro con la Virgen mientras cruzaba a caballo la cordillera de los Andes, para mí fue como escuchar a los peregrinos de Emaús”.