Durante Semana Santa el Movimiento celebró en el Triduo Pascual el misterio central de nuestra fe, en Santiago, San José y Leyda.
Estos días no sólo son un recuerdo, sino la participación viva en el misterio de Cristo. Esta gran Liturgia, vivida en tres días, Jueves, Viernes y Sábado Santo, es el centro de la vida de la Iglesia, donde Dios actúa y nos renueva.
En Santiago, los retiros se realizaron en el Colegio San Anselmo y las celebraciones del Triduo Pascual en el Colegio San Benito, presididas por el padre Wulstan Peterburs OSB, en El Sauce, Leyda , Dom Leo Maidlow OSB y en San José, el padre Richard Yeo OSB.
Con la Misa de la Cena del Señor, iniciamos el Triduo Pascual celebrando la Última Cena y el Lavatorio de Pies, seguida por la Adoración al Santísimo con una ronda de Canto a lo Divino, con versos por la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, reflexión y oración cantada.
La Rama Adultos de Manquehue organizó un retiro para el Viernes y Sábado Santos, en torno a la lectura de los Discípulos de Emaús. Ambos días comenzaron con el Oficio de lecturas, Laudes, las charlas, reflexiones en grupo, finalizando con Hora Intermedia.
“¿De qué vais discutiendo por el camino?” (Lc 24, 17)
Bajo este lema , Cristóbal Valdés, oblato, reflexionó en torno a la lectura de los discípulos de Emaús, invitando a reconocer a Cristo que va con nosotros por el camino siempre: “Hay en estas frases una pedagogía muy amable, amabilísima diría yo, del Señor Resucitado. Recordemos que vamos en la dirección equivocada, alejándonos de Jerusalén, y que sus ojos son incapaces de reconocerle. Pero el Señor no les echa en cara ni su dirección ni su incapacidad- al menos no al tiro, como vamos a ver más adelante. En vez de eso les pregunta ¿de qué van conversando? Y para que saquen fuera todo lo que les pesa en el corazón, admite que lo consideren un despistado -el único que no sabe lo que ha pasado- e insiste preguntando ¿qué cosas? Y nosotros, ¿de qué vamos discutiendo por el camino? Creo que la pregunta está planteada hacia nosotros, especialmente porque se nombra a Cleofás, pero no al otro que caminaba con él, de modo que la lectura queda abierta hacia mí. ¿De qué voy yo discutiendo por el camino de la vida? ¿Cuáles son las cosas que ocupan mi mente? ¿Qué estoy esperando, temiendo, anhelando, murmurando? ¿Qué dice ese ‘run run’ constante de mis pensamientos?”. Reflexionó en torno a la Liturgia de la Adoración de la Cruz: “Besamos la cruz porque es la cruz de Cristo, porque ella sostuvo su cuerpo y recibió su sangre preciosa. Pero en este gesto se produce una nueva superposición, que es la de su Cruz con nuestras cruces ”. ¡Y de hecho cargó con nuestros males y soportó nuestra dolencias!” (Is 53, 3), nos dijo Isaías en la primera lectura. Y en esta superposición terminamos besando precisamente nuestros males y nuestras dolencias, la muerte de los que amamos, la separación que nos entristece, el fracaso y la desilusión de la que veníamos conversando por el camino, llenos de pesar, cuando el Señor de incógnito se puso a caminar con nosotros”.
Continuó el Viernes Santo con la Pasión del Señor, y la Adoración de la Cruz, adorando a Jesús clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo.
“Quédate con nosotros” (Lc 24, 29)
El Sábado Santo, Javiera Lubascher reflexionó sobre la Liturgia de la Vigilia Pascual: “La Liturgia es la prolongación de este quedarse del Señor, será nuestra maestra: despierta y enseña”. Así fue iluminando la Solemne Vigilia Pascual. La Liturgia de la Luz, Cirio pascual: “es la Cruz inundada de luz, llena de luz. Es el crucificado-resucitado. En el Pregón pascual, canto de gran anuncio: Exulten los coros de los ángeles, exulten los servidores de Dios, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación”.
En la Liturgia de la Palabra “la Iglesia quiere llevarnos a través de una gran visión panorámica por el camino de la historia de la salvación, desde la creación, pasando por la elección y la liberación de Israel, hasta el testimonio de los profetas, con el que toda esta historia se orienta cada vez más claramente hacia Jesucristo”.
En la Liturgia bautismal: “En el Bautismo, el Señor no sólo nos convierte en personas de luz sino también en fuentes de las que brota agua viva. Todos nosotros conocemos personas de este tipo, que nos dejan, en cierto modo, sosegados y renovados; personas que son como el agua fresca de un manantial. Pidamos al Señor, que nos ha dado la gracia del Bautismo, que seamos siempre fuentes de agua pura, fresca, saltarina del manantial de su verdad y de su amor”.
Finalmente, en la Liturgia Eucarística: “La Eucaristía es el presente del Resucitado que sigue dándose en los signos de la entrega, y es así nuestra vida”.
Vigilia Pascual
La noche del Sábado Santo culminamos la Semana Santa con la Solemne Vigilia Pascual, celebrando la victoria de Cristo sobre la muerte con su gloriosa Resurrección, simbolizada por el cirio, que con su luz rompe las tinieblas de la noche; seguido por Liturgia de la Palabra, en que recorremos nuestra historia de salvación y renovamos nuestras promesas bautismales, para terminar con la Liturgia Eucarística.
Con la alegría que ¡Resucitó el Señor, Aleluya, Aleluya! se celebró un ágape, en los patios del CSB.