Es un espacio donde quienes viven más alejados, o por motivos de trabajo, pueden unirse en la oración de Laudes y hacer lectio remotamente, de lunes a viernes.
Marie Rolin, promesada de la Comunidad de San Lorenzo, nos describe: “Nuestra capilla virtual es una verdadera comunidad, donde puntualmente, todos los días un responsable abre la capilla y cada uno nos vamos integrando. En general se abre unos minutos antes de la hora y es un momento de saludos y conversaciones para saber de cada uno. Es un espacio real que se abre a las 7:55 para tocar las campanas para Laudes de las 8:00, y después nos volvemos a encontrar a las 9:00 para la lectio compartida”. Agradece esta posibilidad, “hemos sido varios y varias que hemos tenido una opción que no la tendría por vivir alejados de nuestras comunidades manquehuinas, y no importa donde estemos, en casa, viajando, en Chile o fuera, sabemos que la capilla estará abierta y nuestros compañeros de oración estarán presentes. Siento que se ha transformado, poco a poco, en una comunidad real que busca a Dios porque somos muchos los que mantenemos una constancia que nos ha permitido crecer en nuestra fe”.
Mariano Valdés, de la Comunidad de San Benito: “Todas las mañanas de la semana nos juntamos online para hacer la alabanza divina y rezar por quienes se nos ha encomendado. Somos aproximadamente quince, y el coro se hace entre dos, a cargo cada mañana, más una persona que preside en la invocación y oraciones finales.
Se ha creado esta pequeña comunidad abierta en la que contamos unos con otros y compartimos noticias de nuestras vidas, desde las importantes hasta la meteorología en las regiones donde viven los más lejanos. Sentimos calidez en nuestro corazón cuando eventualmente nos encontramos físicamente, celebrando una pertenencia que sencillamente se dio, como todas las cosas de Dios. Más tarde hay lectio también voluntaria. Ya resulta raro empezar el día sin alegrarnos mutuamente en la pantalla y escuchar los salmos proclamados con vigor después de las campanas”.