El día lunes 4 de mayo se celebraron las Vísperas Generales en cada comunidad manquehuina, y estuvieron centradas en las solemnidades de la Ascensión del Señor y Pentecostés.
En la Comunidad de San Benito, Valentina Pipino (A15), en su reflexión, compartió: “Nosotros no estamos llamados a esperar, los apóstoles ya vivieron eso, no tenemos que esperar hasta la próxima Semana Santa para poder vivir esa alegría, o como si fuera un hecho del pasado, nosotros estamos llamados a vivir la Pascua HOY. Vivir la Pascua es vivir en confianza, es el paso de la muerte a la vida. Vivir este tiempo es un anticipo de lo que somos en lo más profundo: personas que no están bajo el dominio de la muerte, sino llamadas a una vida eterna. El Misterio Pascual es la declaración más grande del amor de Dios, que se entrega por cada uno de nosotros. Celebrar la Pascua es decidirnos a creer en ese amor, dejando que transforme nuestra vida hoy.
Invitó a ser “personas pascuales, y nuestro espíritu es eterno, sin embargo, muchas veces se nos olvida y vivimos como si no lo fuera y nos llenamos de miedos”. Terminó llamando a recordar tres palabras: Confianza, Vida y Paz, porque el Señor no nos pide grandes cosas, sino que sólo le digamos que Sí, porque en Él no hubo más que sí”.
En la Comunidad de San Lorenzo, en el marco del Tiempo Pascual, que culmina en Pentecostés, Nicolás Matamala (A20) y Francisca Sanhueza (L22) guiaron una reflexión marcada por la alegría de reconocer que Dios cumple su Palabra: así como Cristo prometió el Espíritu Santo a los apóstoles, también hoy ese mismo Espíritu nos ha sido regalado. En este contexto estuvieron especialmente invitados a estas Vísperas Generales los jóvenes de IV° medio, quienes próximamente recibirán el don del Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación, que se presentó como una respuesta libre a ese llamado: un momento en que esa vida en el Espíritu se fortalece en cada joven.
A través de 3 signos concretos, se profundizó en su sentido. La luz, en forma de cirios con llamas sacadas del Cirio Pascual, signo de la Resurrección, que no se guarda, sino que se comparte e ilumina toda la vida, incluso en los momentos difíciles; el crisma, un óleo que marca de manera indeleble a quienes serán ungidos, significa la permanencia del Espíritu en ellos y los convierte en profetas con la misión de transmitir el Evangelio; y la imposición de manos, como gesto que expresa la singularidad de la misión de cada uno: todos, de maneras diversas, son transformados por la presencia viva del Espíritu que acompaña, transforma y envía a cada uno con una misión única dentro de la Iglesia.
La reflexión invitó a los jóvenes a acoger este regalo con confianza, y a todos a renovarse en él, a mantener viva esa luz y a vivir su fe con alegría y generosidad.
En la Comunidad de San Anselmo, Vicente Tagle (B03) comenzó cantando la siguiente décima: “Ven Espíritu Ardoroso / Ven a estas almas que claman / Hoy tu vida y gracia inflaman / Con tu fuego poderoso. / Ven con silbos amorosos / Atráiganos tu llamado / Tú que eres el abogado / Embriáganos en tu fuente / Y haznos seguirte ferviente / Tras ese viento sagrado.
Tomando línea por línea de esta décima, expresó: “voy a intentar llevarnos por un viaje de exploración de tan solo algunos aspectos del Espíritu Santo y descubrir su rol vivificante en nuestra vida hoy”. Invitó a que “sigamos adheridos a la Palabra, la Liturgia y el triunfo que nos da a conocer este cirio ahora que se acerca la fiesta del Espíritu Santo, abriéndonos a la realidad del Espíritu que habita en nuestro interior, que nos lo enseñará todo como dice Jesús en Juan 16. Y nos ilustra, por ejemplo, la ascensión de Cristo, que es nuestra propia ascensión a las realidades del cielo. Es por el Espíritu Santo que podemos experimentar hoy la Resurrección”. “Los tesoros del Espíritu Santo y su profundidad realmente son inabarcables. El mismo Señor dijo; ‘Les conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito, pero si me voy se los enviaré’ (Jn 16, 7). Esto es muy fuerte, no sé si somos tan conscientes de esto. En otras palabras, dice, es mucho mejor que yo esté presente con ustedes en mi Espíritu Santo, que en mi cuerpo físico que ustedes ahora ven. Conclusión, nosotros somos más privilegiados por tener al Señor en su Espíritu Santo, que los discípulos estando físicamente con el Señor. Por favor meditemos en eso. ¿Quieres vida, y vida en abundancia como dice el Señor? Pídele al Señor que derrame en ti su Espíritu, pídele con insistencia, quizás hoy algo se ha iluminado, quizás en alguien, algo nuevo se ha despertado. Tómalo, ahí está el Espíritu de Dios en acción, no contristes al Espíritu deja que fluya como el agua, como el viento, como el fuego, como el vino”, concluyó.