Un grupo del Movimiento asistió al Jubileo el sábado 6 de septiembre, que buscó profundizar en el rol y testimonio laical en este tiempo de alegría, gracia y misericordia, y renovar el apostolado en la sociedad con sus desafíos y oportunidades, para seguir caminando juntos como peregrinos de Esperanza.
Se inició en el santuario de Schoenstatt, en La Florida, donde se escucharon testimonios de representantes de diferentes movimientos, de cómo se vive la esperanza, luego una oración con el Santísimo y una catequesis de monseñor Álvaro Chordi M, obispo auxiliar de Santiago, Vicario para la Pastoral. Luego, la peregrinación al templo jubilar de San Vicente de Paul, donde el cardenal Fernando Chomalí, arzobispo de Santiago, presidió la Eucaristía.
En su catequesis, Monseñor Chordi invitó a:
Finalizó “Jesucristo es nuestra esperanza. Se hizo hombre para rescatarnos del pecado y de la muerte y lograr así para nosotros la salvación. “La esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del corazón de Jesús traspasado en la cruz” (Spes non confundit, 3). Alimentemos y robustezcamos la esperanza, compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús. Que la fuerza de esa esperanza pueda colmar nuestro presente en la espera confiada de la venida de Nuestro Señor Jesucristo”.