Compartimos el testimonio de algunas de quienes se promesaron el pasado lunes 24 de noviembre, en la capilla del Colegio San Benito.
Pamela Saavedra: “Para mí esta promesa significa un compromiso de vida. Es un sí a Cristo, a dejarme guiar por Él y a buscarlo cada día en la oración, en la lectio y en la comunidad. Hoy, este compromiso se entrelaza de manera profunda con mi misión en la Hospedería, tengo la certeza de que esta promesa ha sido una confirmación a mi llamado para conducir no sólo desde la gestión, sino desde el espíritu; a ser instrumento de acogida, de escucha, de servicio, y aprender a ver a Cristo en cada huésped que llega.
Ha renovado mi mirada, mi fuerza y mi entrega, me recuerda que la dirección de la Hospedería no es un cargo, sino un servicio; que no camino sola, sino acompañada por una comunidad que reza y sostiene. Hoy tengo la convicción que mi misión tiene raíces más profundas, con un sentido más claro y más fuerte. Servir con alegría, obediencia y humildad.
Ana María Ugalde: “Hace diez años llegue a mi Comunidad y al Movimiento, sin saber mucho, pero con muchas ganas de aprender y conocer más, y el inmenso amor de Dios, donde siempre me he sentido muy acogida.
Hace un par de años que sentía que Dios me invitaba a participar de algo más, siempre pensando “No me eligieron ustedes, fui yo quien los elegí” (cf Jn 15, 16), y así comencé el proceso de discernimiento, el cual terminó el pasado lunes 24 con la PROMESA. Todo lo que sentí y aun siento, es tan grande y maravilloso, el Amor inmenso de Dios y un gran agradecimiento por esta invitación de Dios”.