En el Movimiento Manquehue, celebramos nuevamente el misterio central de nuestra fe durante esta Semana Santa, en Santiago, San José y Leyda. Estos días no son sólo un recuerdo, sino una participación viva en el misterio de Cristo. La Liturgia es el centro de la vida de la Iglesia, donde Dios actúa y nos renueva.
En Santiago, los retiros se realizaron en el Colegio San Anselmo y las celebraciones del Triduo Pascual en el Colegio San Benito, presididas por el padre Geraldo González OSB, monje que vive y trabaja en San Anselmo, Roma.
Iniciamos el Triduo Pascual con la Misa de la Cena del Señor, con la celebración de la Última Cena y el Lavatorio de Pies, seguida por la Adoración al Santísimo con una ronda de Canto a lo Divino, Getsemaní 2025, con versos por la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, reflexión y oración cantada.
El Viernes Santo, la reflexión estuvo centrada en la infinita misericordia de Dios, en el perdón en el Misterio de la Cruz, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34). El padre Geraldo expresó con respecto al perdón: “fui descubriendo que el perdón es un proceso. Vivir sin perdonar a una persona es algo que oprime, que nos quita la alegría, es algo que vuelve, una murmuración interior continua. Es algo que no nos deja vivir de ninguna manera. Entonces, en un momento, nació el deseo de perdonar, nació como un deseo, deseo perdonar a esta persona. Con el tiempo, no bastaba un deseo. Creció como una intención. Quiero perdonar. Deseo perdonar. Quiero perdonar. Y por fin, se llevó a cabo como una decisión. Pero esa decisión no es mía solamente. Humanamente hablando, muchas veces me cuesta, pero me di cuenta que siempre pidiendo y contando con la gracia de Dios, lo lograré. Solo, humanamente hablando, no lo logro.”… “Si os resulta difícil hacerlo, recordad a Jesús en la cruz. Padre, ”perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 24).
Invitó a preguntarse: “¿en nuestras dificultades con relación al perdón, recurrimos a Dios Padre? Jesús lo hizo. Nos damos cuenta de que tantas veces, cuando cometemos un error, un pecado, un desamor, si el mandamiento de Jesús es amar a Dios y al prójimo como a uno mismo, el pecado, ese desamor, es no amar a Dios, no amar al prójimo y no amar a uno mismo. Recordémonos que Dios nos amó primero…”. En ese sentido, perdonar y ser perdonados, es Trinitario y es bautismal, pues a través del bautismo, simultáneamente somos perdonados y llamados a perdonar. Atención a toda la Liturgia bautismal que tendremos mañana. Perdonar, entonces, hace parte de la cruz de Cristo y hace parte de nuestra cruz, simplemente porque nosotros, todos nosotros, empezando por mí, no somos inocentes, somos pecadores, y somos redimidos por Cristo en el misterio de la cruz”.
Continuamos el Viernes Santo con la Pasión del Señor, y la Adoración de la Cruz, en que adoramos a Jesús clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo.
El Sábado Santo, en la mañana, Jonathan Perry, Responsable del MAM, realizó una reflexión sobre “El Misterio Pascual y el Bautismo”, a partir de las diferentes partes de la Vigilia Pascual. Refiriéndose a la lectura del Éxodo, al igual que los hebreos “nosotros también celebramos de noche la Vigilia Pascual cristiana, para celebrar la verdadera liberación, la Pascua auténtica de Cristo, nuestra liberación del pecado, de la muerte”. Invitó a preguntarse “¿cómo podemos participar de este éxodo del pecado, del dominio del mal hacia la vida, hacia el Reino del amor? Por la escucha de la Palabra y el Bautismo”… ”La Palabra nos toma de la mano y nos hace entrar en las aguas del Bautismo y luego nos sigue guiando al salir de ellas”.
“Al pasar por las aguas bautismales, quedamos liberados del pecado y de la muerte, de la misma manera en que los hebreos fueron liberados de la esclavitud del faraón al pasar a pie por el Mar Rojo”. A preguntarnos ¿de qué necesitas liberarte hoy?… ¿Cómo podemos participar en esta nueva creación que nos trae el sacrificio Pascual de Cristo? Nuevamente por la Palabra y el Bautismo. Al escuchar Su Palabra en la lectio divina, Dios se revela como creador y yo me descubro como criatura infinitamente amada”.
“Entonces el bautismo no es solo libertad de lo malo, no es principalmente un no al pecado sino sobre todo un Sí al bien, a Dios, a que aparezca lo que realmente soy en Cristo y su vida en mí”.
“¿Cómo podemos participar en esta transformación de la historia, ese salto cualitativo de la evolución, de esa nueva dimensión del ser? y la respuesta es la misma otra vez, por la Palabra y el Bautismo. En Su Palabra Dios se me revela como vida y yo me descubro como lleno de la vida de Dios, se me revela como luz que me ilumina, como Resucitado que me hace vivir en la dimensión de la Resurrección.
“Descubro la Palabra y la oración que brota de mi encuentro con Dios en ella, una fuente de vida, una explosión de amor que me envuelve y empieza a transformar mi manera de pensar, de actuar, de ver la vida, la historia y el mundo que me rodea”.
Vigilia Pascual
Culminamos el Sábado Santo con la Solemne Vigilia Pascual, en que celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte con su gloriosa Resurrección, simbolizada por el cirio, que ilumina las tinieblas de la noche. Lo sigue la extensa Liturgia de la Palabra en que recorremos nuestra historia de salvación, renovamos nuestras promesas bautismales para terminar con la Liturgia Eucarística.
Finalizamos con la celebración de un ágape, con la alegría que ¡Resucitó el Señor, Aleluya, Aleluya!