La Hermana Angelina Trucco, de la Abadía Benedictina “Gaudium Mariae” de Córdoba, visitó al MAM unos días entre el 11 y el 17 de noviembre, luego de su ida al EMLA. Nos contó: “Dios me hizo un inmenso e impensado regalo al llevarme a conocer el MAM. Es difícil encontrar palabras cuando el don, la gracia y el misterio, desbordan el alma. Mi historia con el Movimiento nace de la amistad, es un regalo de la amistad, de la vocación y la búsqueda de Dios compartidas. Los días que compartí con ustedes me ayudaron a descubrir que la amistad es siempre una puerta abierta a la vida, al amor de Cristo, a su Palabra que está viva y da vida. En pocos días visité los colegios, un campamento de scouts, la Hospedería… compartí con oblatos, promesados, jóvenes… cada uno me hizo sentir en casa, me encontré hermana y amiga de todos, me llené de rostros, de nombre propios, de historias, de búsquedas, de palabras y de sonrisas. Me llené de la eternidad de Dios. De ese amor que permanece para siempre, que camina en el tiempo, pero con horizonte de Cielo. No puedo callar lo que he visto y oído (cf Hch 4, 20). Pero a la vez son muy limitadas y pequeñas las palabras. Les regalo aquello que me dieron: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13). Los llevo a todos conmigo, en el amor que no pasa y en la oración que nos encuentra cada día. Para siempre. Gracias”.