Julio 15, 2025 Noticias

Vísperas Generales

LA ACOGIDA Y LA AMISTAD

En la reflexión de las Vísperas de San Benito el 7 de julio, el abad de Saint Louis, Gregory Mohrman OSB, comentó que desde la primera visita a Chile “he sido alcanzado por dos dones que ustedes me han dado: la acogida y la amistad. Nuestra fe nos enseña que Dios es amor, también nos enseña que Dios, que es amor, se hizo carne en Jesucristo y en ese hacerse carne, Dios nos enseñó la manera de amarnos unos a otros con su amor. Y ése es el don que ustedes me han dado”.

Expresó: “Cuando asumí de rector en 1994, me encontré con un desafío espiritual: estaba llamado a ser monje y a dedicar mi vida a la oración, pero me hicieron rector. Y eso como que no suma, entonces mi problema era cómo vivir la vida monástica y ser rector al mismo tiempo. Significaba también encontrar un camino para hacer de un colegio una comunidad benedictina, porque si el colegio es una comunidad benedictina, entonces ser el rector es fácil. Y así, buscando un colegio que me enseñara a hacer eso, el abad Patrick (Barry) me dijo que viniera a Chile. Me tomó menos de un día darme cuenta lo que ustedes habían logrado como ‘Escuela del Servicio del Señor’. En gran parte se trata de cómo tomar la Regla y aplicarla en la vida cotidiana del colegio. Y la manera más importante en que hacemos eso es a través de la alabanza y la lectio divina, que son las maneras en que nos abrimos al Espíritu de Dios que está en nosotros, y así también experimentamos lo que el mismo Espíritu de Dios ha orado en cada uno de nosotros. Y eso es lo que construye una comunidad del amor”. “Que ustedes se junten a alabar al Señor a través de la Liturgia de las Horas, cantando los salmos y las palabras de la Escritura, ¿por qué es tan importante? Y esto es lo que creo que san Benito puede enseñarnos a nosotros”.

Continuó: “Retrocedamos mentalmente en el tiempo hasta el principio, a un jardín, con un árbol, con fruta en él y una serpiente. ¿Qué ofreció esa serpiente? En primer lugar, le dijo: Dios te está mintiendo, Dios es un tirano que no quiere que tú tengas lo que te mereces, y si solamente comes este fruto, llegarás a ser como Dios. Sabemos cómo resultó todo, y desde entonces ese es el problema. Porque lo queramos o no, tú no eres Dios. Y todos nuestros problemas vienen de nosotros, tratando de convencernos de que sabemos mejor que Dios. Así, la clave para la felicidad del hombre es saber cuál es nuestro lugar, porque es mucho mejor no tratar de ser Dios. Y si hacemos eso, entonces podemos estar en comunión con Él. La manera en que san Benito aprendió a hacer eso fue a través de la alabanza, porque tú no puedes alabar si crees que eres Dios. Lo que hemos hecho recién nos ubica en la correcta relación con Dios y nos permite abrirle nuestro corazón, mientras nos habla a través de las Escrituras y en particular a través de los Salmos. Por eso san Benito quiere que recemos, y por eso hacemos lectio divina, pues cuando haces lectio te encuentras con Dios. ¿Qué podría ser mejor que eso?”.

Al finalizar dijo: “quiero leerles el Salmo 39 de la Hora Intermedia de hoy, cuando lo leí, pensé, Señor, estás diciendo algo para todos nosotros. Así que espero que lo puedan escuchar con un corazón abierto, versículo a versículo: ‘me levantó de la fosa fatal, de la de la charca fangosa, afianzó mis pies sobre roca y aseguró mis pasos, me puso en la boca un cántico nuevo. Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos y confiaron en el Señor’.  Eso es lo que san Benito dice que le ocurrió a él. Y rezo para que eso nos ocurra a todos nosotros”.

 

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