Centrado en la Cuaresma y en la Pascua que se aproxima, el pasado lunes 2 de marzo, las comunidades manquehuinas de San Benito y San Lorenzo se reunieron para celebrar las primeras Vísperas Generales de este año 2026, luego de un verano lleno de experiencias, de actividades y de misiones en las que el Señor se manifestó fuertemente. San Anselmo las celebrará el lunes 9.
En la comunidad de San Benito, Roberto Ávila, oblato, reflexionó: “Con frecuencia, al comenzar la Cuaresma nos preguntamos qué debemos hacer o qué prácticas añadir. El mismo san Benito señala: “Impongámonos en estos días alguna cosa más en la tarea acostumbrada de nuestra servidumbre”. Sin embargo, más que agregar nuevas acciones, quisiera proponer que nos detengamos en aquello que necesitamos dejar, en todo lo que nos sobra y que nos impide avanzar con libertad hacia Cristo”, comparándolo con los barcos que, cada cierto tiempo, deben detenerse para limpiar el casco de los moluscos que se adhieren a él, “son millones, y si no se retiran, el barco se vuelve lento e incluso corre el riesgo de hundirse. Así también, a lo largo del año se van adhiriendo a nuestra vida muchas cosas que van debilitando nuestra relación con Dios”. Terminó invitando: “en pocas semanas celebraremos la Pascua. Aún estamos a tiempo. Aprovechemos este camino cuaresmal para despojarnos de lo que nos sobra, renovar nuestra relación con Dios y fortalecer la vida comunitaria. Que podamos esperar la Pascua, como nos dice san Benito, “con el gozo de un santo anhelo espiritual”.
En la comunidad de San Lorenzo, Patrick Blumer, encargado de la Comunidad Manquehuina, compartió: “Miramos a la Cuaresma desde dos perspectivas: primero, escuchamos cómo Romina Leiva y Nicolás Pino, con su familia, junto a la familia de Jaime Lira y María José Ortúzar, en su misión en Aysén durante el verano, vivieron los tres puntos que el papa León XIV nos invita a profundizar durante la Cuaresma: escucha, ayuno, y juntos. En la experiencia de misionar juntos en familia en Puerto Gaviota, experimentaron la centralidad de escuchar a Dios en su Palabra y en la belleza de la naturaleza, en las personas que conocieron allá, y en los unos a los otros en la comunidad que formaron. Tuvieron que ayunar de muchas comodidades y seguridades, viviendo con sencillez y desprendimiento, y lo hicieron juntos, encontrando en la comunidad la fuerza, la energía, el consuelo y la sabiduría para entregarse a aquellos a quién el Señor les había enviado. Así es como vivieron una ‘precuaresma’, descubriendo que este tiempo realmente es un regalo que nos renueva y profundiza en nuestra relación con Dios y nuestra capacidad de amar, a través de despojarnos de lo que nos sobra y centrarnos en lo esencial.
Luego, continúa Patrick, “reflexionamos que esta Cuaresma 2026 es una Cuaresma especial para San Lorenzo, porque en cierto sentido es “la Cuaresma de las Cuaresmas”: cuarenta días que vienen al inicio de la celebración de cuarenta años de San Lorenzo. Cuarenta años haciendo comunidad, buscando a Dios juntos, viviendo la Tutoría y experimentando que somos todos hijos amados de Dios”.