“HE VISTO AL SEÑOR” (Jn 20, 18)
Daniel Vaccaro y Nicolás Uribe (A25) vivieron la experiencia comunitaria de cuatro meses en la Casa San Beda, en San José de Mallín Grande, y hoy comparten:
Daniel: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8, 32), es el versículo de mis cuatro meses. Y en estos cuatro meses en San José conocí una verdad que me hizo completamente libre. Fue un tiempo de mucha escucha, de mucha negación de mí mismo, de callar mi ‘yo’, de sumarme a la comunidad, de entregarme al hoy. Y esto último es algo que me costó mucho, pero con el tiempo entendí que, el no saber qué venía al otro día o quién llegaba a la casa, me dio una libertad, una paz que nunca había experimentado. Era confiar en que Dios, a través de la comunidad, tenía un plan para mí, y que yo había querido ese plan al sumarme a San José.
Pasaron tantas cosas, tantos encuentros con Dios tan potentes, que jamás voy a dejar de dar las gracias por el regalo que fue vivir allá todo este tiempo. El testimonio de los que estaban allá y de los que llegaban, era tremendo. Era darse cuenta del poder de Dios y de cómo Él, de distintas formas, se manifestaba a tantas personas.
Pude ver y sentir a un Cristo vivo, a un Cristo que por mí muere en la Cruz y Resucita cada día por mí; pude ver el rostro de un Cristo que se manifiesta en los escolares que recibimos, en los jóvenes UK, en los profesores, en los papás, en la familia Grohnert con sus cuatro niños, en San Beda, Santa Hilda, en Miguel (gaucho que vive en SJ) y en los vecinos.
Si puedo resumir estos cuatro meses en algo, es que vi el rostro del Señor y que, viviendo en comunidad, con un abad, un horario, negándome a mí mismo, recibiendo corrección y, por, sobre todo, volviendo siempre a Dios a través de la oración y Su Palabra, fui absolutamente libre. Una libertad que sólo encuentro en Él”.
Nicolás: “Como muchos que han ido saben, San José es un lugar donde la rutina, la comunidad, la cultura local, etc., giran en torno al encuentro con Cristo. Y yo puedo decir, con certeza, que lo pude vivir. Mi experiencia en San José estuvo bastante marcada por el Tiempo Pascual y el poder vivir la pasión, muerte y resurrección del Señor fue algo muy especial, que me enseñó sobre el ejemplo de humildad que nos da Jesús. Otra cosa que marcó bastante mi experiencia fueron las visitas que acogimos en la casa, el tener a gente que busque esta experiencia de comunidad ayuda mucho a reforzar y fortalecer la misma vida y el encuentro en la casa, “porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, ahí estoy yo, en medio de ellos” (Mt 18, 20).
También hay una parte muy importante de la formación en San José, que es el trabajo manual, san Benito dice en su regla que “la ociosidad es enemiga del alma” (RB 48, 1). Y estando allá eso se vive plenamente. Todos los días trabajamos más de cuatro horas en el campo, manteniéndolo y desarrollándolo. Aprendí mucho sobre cómo trabajar la tierra, cómo trabajar con animales, cómo arreglar un cerco eléctrico y muchas otras cosas que me van a quedar para el resto de mi vida y que también me ayudan en mi rol como jefe scout.
San José es un lugar de encuentro, yo me encontré con amigos, con tutores, conmigo mismo, con dificultades y con alegrías. Hoy me doy cuenta de que todo eso se resume en una sola frase: “He visto al Señor” (Jn 20, 18).